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Cada vez es más conocido que un nivel adecuado de oxígeno en el agua es importante para las plantas. El agua profunda, que se bombea hasta la superficie, no contiene oxígeno. El oxígeno es necesario para poder eliminar varios compuestos del agua. Por el contrario, las aguas subterráneas profundas contienen otros gases (como CO2 y metano). Antes de filtrar el agua bombeada, primero la aireamos. Lo hacemos para introducir oxígeno en el agua y para purgar el agua de los gases como CO2 y metano. El oxígeno también es responsable de la formación de escamas del hierro contenido en el agua, que se podrán capturar fácilmente con los filtros.

Porque el hierro reacciona con oxígeno, las instalaciones de aireación muchas veces tienen un aspecto oxidado, provocado por restos pequeños del hierro.

La aireación del stock del día, el almacenamiento de agua limpia, drenaje de suciedad, etc. tiene muchos beneficios. Además de que se introduce oxígeno añadido en el agua por las salidas de aire de 300 micras, lo que mantiene el agua “viva”, el oxígeno (O2) también es un compuesto oxidante y cuando la adición es suficiente, contribuirá a una mejor calidad de agua.

El oxígeno es el componente más importante del agua. Sin oxígeno no hay vida.

Oxígeno: El aire contiene 20% de oxígeno. Al contrario de lo que se suele pensar, es relativamente poco soluble en agua. Dependiendo de la temperatura, el agua contiene 30 veces menos oxígeno que el aire. El agua fría contiene más oxígeno que el agua caliente. A 10 grados eso es 11 mg/l máximo y a 20 grados es 9 mg/l máximo.

En general se considera que una saturación de oxígeno del 60% es perfectamente aceptable. Esto correspondería con un contenido de oxígeno de 6,5 mg/l a 10 grados y de 5,5 mg/l a 20 grados. Sin embargo, organismos dentro de la acuicultura recomiendan un valor orientativo de 8 mg/l.

Se puede hacer mejor

Productores sólo quieren las mejores condiciones. Conociendo la importancia del oxígeno, no podemos hacer otra cosa que intentar obtener una saturación total, o sea 100%, de oxígeno de nuestra agua de goteo/riego. Sólo entonces conseguiremos el máximo del potencial y evitamos situaciones críticas de posible falta de oxígeno con todo tipo de consecuencias negativas (crecimiento de hongos, raíces muertas, etc.)

Difusión

Difusión es el proceso por el cual el oxígeno se disuelve en agua. Ocurre en el límite de separación entre el aire y el agua. Lo más importante es la superficie del agua. Cuánto más se agita la superficie del agua – por ejemplo por el viento – más oxígeno se disuelve en el agua, por la mayor capacidad de absorción (aumento de la superficie) del agua. De eso ya se desprende que aireación y movimiento del agua van de la mano...el uno refuerza el otro.

Una hora antes del amanecer el agua alcanza el valor máximo de CO2 y el valor mínimo de oxígeno. En ese momento el valor de pH también es el más bajo. Por lo tanto, la aireación debe estar encendida siempre.

Oxígeno añadido es deseable

Una aireación adicional también es importante si ha añadido fertilizantes (sales) al agua. Agua salada contiene menos oxígeno que agua dulce, dependiendo del porcentaje de sal que haya añadido.

También hay que tener en cuenta que alteraciones atmosféricas, como tormentas, por las bajadas de presión atmosférica, extraen cantidades enormes de oxígeno del agua. ¡Eso, por ejemplo, es la razón por la cual los peces flotan boca arriba después de una tormenta y un chubasco!

 

El oxígeno se (ab)usa.

La mayoría de los organismos que mantienen activos los procesos en el agua del estanque, usan oxígeno. Los grandes consumidores en este sentido son las bacterias nitrificantes, como Nitrosomas y Nitrobacter que mantienen el ciclo de nitrógeno. Pero tampoco hay que olvidar los procesos de putrefacción, que están siempre activos en su estanque. La degradación de materia orgánica, como hojas, heces y algas, consume mucho oxígeno.

Introducir oxígeno

Añadir oxígeno puro, seguramente es la mejor manera de enriquecer el agua con oxígeno. Sin embargo, eso es un proceso costoso, por lo tanto no lo mencionaremos más en esta ocasión...

La manera más común es una buena bomba de aire con varios difusores de aire.

El rendimiento de ese tipo de bomba de aire con salidas de aire de 300 micras, en términos de enriquecimiento con oxígeno, es bastante elevado. Siempre que haya salidas suficientes. Las burbujas de aire no deben salir con demasiada fuerza y sobre todo no deben ser demasiado grandes, porque entonces no se consigue nada excepto mucho ruido y un montón de burbujas bonitas.

Con ese tipo de sistemas, dependiendo de la fuerza de la bomba de aire/agua y la agitación del agua provocada, el rendimiento sólo es de 2 a 5%! Quiere decir que por lo menos 95% del aire introducido se vuelve a la atmósfera otra vez. Una deficiencia añadida es que las burbujas de aire suelen ser demasiado grandes. Es un hecho irrefutable que cuánto más pequeñas son las burbujas, mejor es la absorción de oxígeno.

Por eso Ciro aconseja salidas de aire (sin resistencia) de 300 micras.

Una característica positiva de las salidas de aire es la agitación del agua que provocan. Lo hacen con una curva fina y de esa manera echa la suciedad flotante del agua; primero hacia arriba y después para bajo con una curva. Además las salidas de aire purgan el agua de CO2, que se disuelve mucho más fácilmente en agua que el oxígeno.

CO2 y metano estimulan el crecimiento de bacterias.

Ciro / Ron Vuijk